Combis, Custers y el Transporte Público en Lima

Casi todos los días vemos en las noticias del Perú docenas de personas lesionados en accidentes de tránsito que involucran unidades del transporte público, si sean los chóferes, pasajeros, o, peor, peatones. Por lo general, los accidentes de transito representan el cuarto cargo de morbilidad más importante en el Perú. Anualmente, hay más de 3,000 fatalidades y 60,000 heridos. En 2006, alrededor de 31% de los 27,000 accidentes de tránsito en Lima y Callao involucraron una unidad de transporte público y en 154 de ellas había un fallecido (por lo menos) que representan 34% de los fallecidos en este año. Casi 75% de los muertos (113 personas) fueron peatones (otros 251 peatones perdieron la vida en otras accidentes que no involucraron transporte público). Necesitamos contar también el denominador de estas cifras para ser justo porque las unidades de transporte publico hacen muchos más viajes, corren más horas, y van distancias más largas. En 2004, 52% de los 16,508,000 viajes diarios en Lima fueron por transporte público, 25% por caminata, 13% por carro privado, y 10% en taxi. Entonces, en 2006 en Lima y Callao había 5 muertos en accidentes de tránsito que involucraron unidades de transporte público por cada 100 millones de viajes de personas en transporte público. En contraste, había 12 muertos en accidentes de tránsito que involucraron solo carros privados (incluyendo taxis y colectivos) por cada 100 millones de viajes de personas en carros privados. Si fuéremos a examinar las distancias recorridos, la diferencia sería aún más grande entre ellos.

Hay llamadas para eliminar ciertos tipos de transporte público, mayormente los combis. Sin embargo, debemos considerar los beneficios del transporte público, incluyendo los combis. Necesitamos asegurar de que puede seguir creciendo y que toda la población tiene acceso justo y equitativo. Aunque los combis y otros modos de transporte público hacen falta de muchos mejoramientos, proveen un servicio importante a segmentos de la población para movilizarse diariamente. Lima y otras ciudades en países de bajos y medios ingresos tienen niveles de uso del transporte público increíbles comparados a países de altos ingresos, especialmente a los EE.UU. dónde solo 3% de los viajes están en transporte público, 9% están por caminata y 86% están en carros privados. Las cifras de uso de transporte público y de caminata de Lima son envidiables y las políticas deben buscar a aumentar y promocionar estos modos (y bicicletas). Un nuevo estudio indica que los que usan el transporte público tienen una probabilidad mucha más alta de tener actividad física (por lo menos 12 minutos más por día). Además de los beneficios de tener más actividad física, más uso del transporte público puede reducir el tráfico vehicular que ahoga las calles. Más y más personas en Lima están comprando y usando autos para su transporte diario, reemplazando su uso del transporte público. Es una lástima que esto está pasando porque Lima y Callao, aún con más cambios viales y nuevos proyectos, nunca va poder manejar más tráfico tal como otras ciudades han encontrado. Realmente es fabuloso que hay tantas opciones de transporte público en Lima. Es barato, el servicio es mucho más regular que otras ciudades, y se puede llegar a casi cualquier parte de la ciudad en solo 1 o 2 líneas. No quiero decir que no tiene problemas: tiene mucho para mejorar, especialmente en términos de seguridad vial y el comportamiento de los chóferes.

A pesar de los beneficios del transporte público, no podemos dejar que la situación sigue en su rumbo de un sistema sin muchas reglas o cumplimiento. Hay muchas reformas necesarias (y muchas en marcha que necesitan más coordinación y cumplimiento). Es importante en ciudades como Lima a promocionar los viajes activos y seguros, y mejorar el transporte público es una manera de ayudar esta meta. Pensemos en cómo aumentar el transporte público y de como hacerlo más seguro para todos.

“No pudo evitar atropellar el peatón” – “He could not avoid hitting the pedestrian”

A common explicative narrative in Peruvian media reporting on pedestrian-motor vehicle collisions is that the driver could not avoid hitting the pedestrian because of the pedestrian’s imprudent and untimely crossing.  The driver is rarely blamed and is generally viewed quite sympathetically in the media.  There are of course exceptions to this, usually when bus drivers are the ones responsible for striking pedestrians with their vehicles or if the pedestrian is a VIP or related to a VIP. This attitude towards pedestrians needs to change.

I am not arguing that the pedestrians are completely innocent or that drivers are completely responsible; the circumstances are usually complex, but in general motorists in Peru need to adjust their attitude towards pedestrians and be more respectful of them.  A pedestrian is much more vulnerable to injury and fatality than a motorist in pedestrian-motor vehicle collisions, thus drivers have to learn to be more respectful and careful when there are pedestrians present.  In a dense urban megacity like Lima where there are over 8 million inhabitants the motorists there need to accept that the roadway is shared with both pedestrians and cyclists (a small but growing proportion of road users in Lima).  About 25% of all trips are walking trips and 50% are on public transit (as of 2004) and only 25% are in privately-owned vehicles (including taxis, personal vehicles, motorcycles, etc.).  These numbers are especially serious considering pedestrians were about 80% of Peru’s reported road fatalities in 2007 (at least of those who die on site, the surveillance system does not quite yet account for all who die later due to their injuries).

So what is the media’s role in changing these attitudes?  The narratives almost always rely only on the driver’s description of the incident; rarely do we hear the pedestrian’s side of the story because in the serious incidents getting reported in the media the pedestrian is already dead or under medical care.  Sometimes a witness or someone accompanying the pedestrian may contribute, but even they may not have directly observed what really happened.  Thus the news story being reported will be biased against the pedestrian, regardless of their culpability.  Of course a motorist does not want to be held responsible for striking someone, especially if the pedestrian dies.  I doubt most motorists had any intention of hitting a pedestrian, but they may be engaged in risky behaviors that predisposed them to being unable to control the situation when a pedestrian did try to cross (perhaps imprudently).  Journalists reporting on these incidents may lack knowledge about the biomechanics of pedestrian-motor vehicle collisions and their primary risk factors, thus they are willing to use this narrative that it was an accident that just happened without any way to change the fact that it happened.

Journalists reporting on these events need to really consider and question what the driver was doing before the incident.  If he was traveling too fast in an urban area where he could not stop in time then he could have avoided the collision if he had been going the speed limit or less.  He should have slowed down when he saw pedestrians trying to cross.  Pedestrians do often cross where and when they perhaps shouldn’t in Lima (though often they have no choice because the roads are often not designed to accommodate their transit needs) and drivers are aware of this fact, thus they need to accept that they need to travel more slowly when pedestrians are present.  If the driver speed was not the problem, it is possible he was doing some other distracting/impairing behavior like talking or texting on a mobile device, inebriated, or was tired.  The built environment cannot be ignored.  Lima’s street designs are not often conducive to safe pedestrian travel or behaviors.  I myself have at times found myself “trapped” and forced to cross unsafely because there were no options or warnings that the sidewalk I was taking would lead me directly into vehicle traffic with no options for crossing.

Overall, journalists need to consider the pedestrian perspective more and really question the driver’s motives for reporting that the collision was inevitable.